Nuestros hijos frente a la inteligencia artificial
Privacidad, aprendizaje, fraude, dependencia y criterio. Qué necesitan saber las familias, y qué papel les corresponde a colegios, empresas y administraciones.
La primera mesa
La iniciativa podría haber empezado por unos estatutos, una junta y una web con la palabra «asociación». Es el orden equivocado. Primero hay que comprobar si, sentados en la misma habitación, este grupo tiene algo que decirse. Si lo tiene, la estructura se decide después y entre todos. Si no lo tiene, nadie habrá firmado nada.
Entre 10 y 12 personas.
Noventa minutos de conversación y después un rato informal.
Madrid, cuarto trimestre de 2026.
Sin coste, sin cuota y sin compromiso de continuidad.
Pequeña porque en una sala de cincuenta personas nadie dice nada verdadero. Privada porque el valor está en poder hablar de lo que no se cuenta en un congreso. Presencial porque después de seis años de reuniones por videollamada, esto solo funciona en el mismo sitio.
No hay moderación con reloj, ni turno de palabra, ni presentaciones. Se abre con una pregunta y a partir de ahí es una conversación entre profesionales.
«Interesa mucho más lo que no cabe en una diapositiva.»
Directivas y directivos, responsables de tecnología, de seguridad, de datos o de producto, y quien tiene a su cargo una función completa dentro de una organización grande.
Fundadoras y fundadores, profesionales que han creado y vendido empresas, y quienes invierten en tecnología desde un fondo o a título propio.
Doctoras y doctores, personal investigador consolidado, profesorado universitario y especialistas técnicos reconocidos en su campo.
Mezclar estos tres mundos es parte del experimento. En España rara vez se sientan juntos, y cuando lo hacen es en un panel con público. Aquí no hay público.
Son la propuesta de partida, no un programa cerrado. Si la mesa quiere trabajar otra cosa, trabajará otra cosa.
Privacidad, aprendizaje, fraude, dependencia y criterio. Qué necesitan saber las familias, y qué papel les corresponde a colegios, empresas y administraciones.
Cómo ha cambiado el fraude en los últimos tres años, qué está viendo desde dentro quien trabaja en seguridad, y qué debería saber cualquiera que tenga un móvil.
Productividad, responsabilidad, privacidad y límites organizativos de una adopción que va mucho más rápido que las reglas.
Qué ocurre con la responsabilidad cuando se automatizan decisiones y queda repartida entre tecnología, negocio, proveedor y dirección, de forma que al final no la asume nadie.
Separar el titular de la transformación real, desde la experiencia de quienes ya la están implantando dentro de organizaciones y ven qué funciona y qué no.
Lo decide la mesa. Estos son los tres escenarios posibles, en orden de probabilidad.
Lo que no va a ocurrir es que nadie se encuentre, sin haberlo decidido, dentro de una asociación con junta directiva, cuota anual y logotipo. Si algún día existe algo así, se habrá votado.
Manifestar interés compromete a una sola cosa: una conversación de veinte minutos. Ni afiliación, ni pago, ni presencia pública, ni obligación de asistir si finalmente no encaja.