Documento de posición · Septiembre de 2026
El vacío en el mapa de la diáspora profesional guatemalteca en España.
En resumen
En julio de 2026 se publicó la primera caracterización académica de la diáspora científica y profesional guatemalteca en España. Su método de localización, apoyado en canales académicos, produce un retrato del carril investigador y becario. La capa directiva e industrial —profesionales con quince o veinticinco años de trayectoria en empresas españolas, personas fundadoras e inversoras— queda fuera de forma estructural, no accidental.
A ese segmento se suma una diferencia de fondo: aquel estudio define la pertenencia a la diáspora, entre otros criterios, por mantener vínculos de transferencia de conocimiento con Guatemala. Una parte importante de estos profesionales no los tiene, porque su vida y su aportación suceden íntegramente en España.
Guatemala Tech Leaders España nace para ocupar ese espacio, sin duplicar ni competir con el trabajo existente.
1. El estudio
El 16 de julio de 2026, la revista Frontiers in Research Metrics and Analytics publicó Guatemala scientific and professional diaspora in Spain: an initial characterization, firmado por Kleinsy Bonilla, Claudia S. Romero-Oliva, Susana Arrechea, Juan Manuel Castillo-Zamora y Marie André Destarac. Forma parte del proyecto de vinculación de la diáspora científica y profesional guatemalteca liderado por SENACYT y la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Guatemala, con apoyo del Global Diaspora Facility de la Unión Europea y de la AECID.
Es el primer trabajo que caracteriza a esta población en España y merece ser reconocido como tal. Construyó una base de 111 personas, obtuvo 51 cuestionarios completos y reunió un grupo focal de 25. Sus autoras y autores declaran expresamente que se trata de una muestra no probabilística y autoseleccionada, y que sobrerrepresenta a las personas más conectadas institucionalmente y más visibles digitalmente.
Este documento parte de esa limitación, declarada por el propio estudio, y sostiene que describe un segmento concreto y localizable de la población que queda al otro lado.
2. Lo que el método puede ver y lo que no
La convocatoria del estudio se difundió a través de redes personales del equipo investigador, correo electrónico, LinkedIn, Google Scholar, ResearchGate y las cuentas de SENACYT y RedCTi. Es un procedimiento razonable y estándar. También determina qué tipo de persona puede aparecer.
Google Scholar y ResearchGate indexan producción científica. Una directora de continuidad de negocio en una empresa española de ciberseguridad no tiene producción científica indexada. Un gestor de un fondo de capital riesgo tampoco. Un fundador que ha construido y vendido dos compañías, tampoco. No son perfiles poco visibles: son perfiles visibles en otro sitio.
Los resultados lo reflejan. Entre las 51 personas encuestadas, el 26 % tenía entre 20 y 30 años y el 45 % entre 31 y 40. Más de la mitad seguía estudiando y aproximadamente un tercio trabajaba. En el ámbito de negocio se registraron seis personas, todas hombres y todas con financiación propia.
Ese es el retrato de una población en formación o en consolidación temprana, llegada mayoritariamente por vía de beca. Es un retrato válido y útil. Simplemente no es el de quien lleva veinticinco años dirigiendo en España.
3. La cuestión del cuarto criterio
El estudio considera miembro de la diáspora a quien cumple cuatro condiciones: ser nacional guatemalteco, haber residido más de un año en España, ejercer actividades profesionales o altamente cualificadas y mantener vínculos de transferencia de conocimiento con Guatemala.
Los tres primeros criterios describen una situación. El cuarto describe una orientación, y es el que marca la frontera. Todo el marco institucional de diáspora, en Guatemala y en la literatura internacional sobre el asunto, está construido para que el conocimiento de quienes se fueron revierta en el país de origen. Es un objetivo legítimo y valioso.
Pero hay un grupo numeroso de profesionales guatemaltecos en España que no cumple ese cuarto criterio y no va a cumplirlo. No siguen la actualidad guatemalteca, no colaboran con instituciones del país y no tienen intención de volver. Llevan aquí quince, veinte o veinticinco años. Sus hijos son españoles. Sus equipos son españoles. Lo que les preocupa es lo que le preocupa a cualquiera que viva en este país.
Bajo la definición vigente, esas personas no son diáspora científica y profesional guatemalteca. Y probablemente sea correcto que no lo sean. El problema es que tampoco son ninguna otra cosa: no existe ninguna categoría, ningún registro y ninguna red que las contemple.
4. Un segmento que se define por España
La propuesta de este documento es sencilla: ese grupo debe definirse por su aportación en España, no por su vínculo con Guatemala.
El origen guatemalteco compartido no es el asunto sobre el que hay que trabajar. Es únicamente el mecanismo que permite que estas personas se reconozcan entre sí, y no es poca cosa: en un país donde el colectivo guatemalteco es reducido, ese vínculo es lo único que hace que una directiva de una multinacional y un inversor de fintech se sienten a la misma mesa sin que medie una transacción.
Lo que ocurre después de sentarse pertenece a España. Qué está cambiando la tecnología en la vida cotidiana de este país, qué necesitan saber las familias sobre la inteligencia artificial y sus hijos, cómo ha cambiado el fraude digital, quién responde cuando decide un algoritmo. Ese es el trabajo.
5. Qué propone esta iniciativa
Guatemala Tech Leaders España se constituye para reunir a ese segmento, con cuatro criterios propios: ejercicio profesional actual en España, origen guatemalteco por nacimiento o por familia, responsabilidad directiva o reconocimiento técnico, y disposición a aportar sin ánimo comercial. No se exige vínculo con Guatemala ni nacionalidad vigente.
El método es deliberadamente pequeño. Una primera mesa de diez o doce personas, noventa minutos, en Madrid, sin coste, sin cuota y sin compromiso de continuidad. Primero se comprueba que la conversación aporta algo; solo después, y solo si quienes participan lo deciden, se construye una estructura.
Es pertinente señalar que la debilidad de las redes profesionales estructuradas figura entre los cinco obstáculos que el propio estudio de 2026 identifica, y que su apartado de discusión reclama expresamente redes profesionales transnacionales y mecanismos de vinculación. Esta iniciativa es una respuesta parcial a esa recomendación, en el segmento al que aquel trabajo no podía llegar.
6. Relación con el trabajo existente
Esta iniciativa no compite con RedCTi, ni con el proyecto de vinculación de la diáspora científica y profesional impulsado por SENACYT, ni con el equipo que firma el estudio de 2026. No busca sustituirlos, no reclama su ámbito y no pretende hablar en su nombre.
Ocupa un espacio contiguo y vacío, y aspira a que las dos cosas se conozcan. Quien encaje en ambas descripciones no tiene que elegir.
También conviene registrar una observación que el estudio hace sobre sí mismo y que esta iniciativa hereda agravada: el 95 % de sus participantes se identificó como mestizo o ladino y la población indígena está prácticamente ausente, en un contexto de movilidad internacional que sus autoras describen como marcadamente elitista y excluyente. Una mesa seleccionada por responsabilidad directiva reproducirá ese sesgo con más intensidad todavía. No es un problema que esta iniciativa pueda resolver por sí sola ni convocando a personas que no existen, pero sí debe nombrarlo y no presentar su composición como un retrato de nada.
Referencia
Bonilla, K., Romero-Oliva, C. S., Arrechea, S., Castillo-Zamora, J. M. y Destarac, M. A. (2026). Guatemala scientific and professional diaspora in Spain: an initial characterization. Frontiers in Research Metrics and Analytics, 11:1860284. Acceso abierto.
doi.org/10.3389/frma.2026.1860284
Este documento cita ese estudio como fuente. No implica respaldo, revisión ni vinculación alguna por parte de sus autores, de SENACYT ni de ninguna de las instituciones mencionadas.
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